Miles de animales deberán abandonar las islas del Paraná en las próximas semanas. La crecida del río obliga a los ganaderos a tomar decisiones de emergencia: trasladar sus rebaños a otros campos o acelerar su venta. Ante este escenario, especialistas en producción ganadera brindaron sus proyecciones sobre cómo esto afectará el mercado de carnes argentino.
El consenso de los expertos es que el impacto será moderado. Aunque ciertas categorías de ganado pueden experimentar caídas de precio derivadas de la oferta aumentada por las ventas aceleradas, la estructura general de precios de carnes se mantendrá estable, sin afectar significativamente lo que paga el consumidor en las carnicerías.
Esta evaluación descansa en la constatación de que Argentina produce ganado en múltiples provincias y regiones. La importancia productiva de las islas del Paraná, aunque relevante, no es tan gravitante como para desestabilizar el mercado nacional si ese ganado se retira temporalmente.
Para los productores directamente afectados, la realidad es diferente. Deben resolver en plazos muy cortos la reubicación de miles de animales, negocios que tardaron años en construir. Los costos operativos de movilización son altos, y las presiones de mercado, derivadas de la urgencia, reducen sus márgenes de rentabilidad.
El episodio de inundación vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de la ganadería en territorios de alto riesgo hídrico. Las islas del Paraná son productivas en ciclos hidrológicos normales, pero están expuestas a variaciones que pueden tornarse catastróficas.
Frente a esto, los especialistas enfatizaron la necesidad de que los ganaderos implementen sistemas de alerta temprana, desarrollen acuerdos con otros establecimientos para emergencias, y diseñen protocolos de evacuación de ganado previamente ensayados. La prevención y la coordinación anticipada son herramientas clave para reducir el daño en situaciones futuras similares.
Imagen: İkranur / Pexels – Con informacion de La Nación





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