Una avalancha de vencimientos de Lelink provocó un recalentamiento sin precedentes en el mercado de cambios argentino, forzando al Banco Central a cambiar abruptamente de táctica. El dólar se acerca peligrosamente a los $1.500, un nivel que hasta ahora había funcionado como barrera de contención.
El comportamiento del mercado cambió radicalmente a partir de estos vencimientos. Lo que había sido una estrategia predecible del BCRA —compras sostenidas de dólares para acumular reservas— debió ser abandonada ante la intensidad de las operaciones que surgieron del vencimiento de títulos de deuda. Las presiones ejercidas por los agentes de mercado superaron la capacidad de absorción que ofrecían las intervenciones tradicionales.
El recalentamiento fue tangible en las cotizaciones y en los volúmenes negociados. Los vencimientos generaron una demanda concentrada de divisas que impulsó al dólar hacia niveles amenazantes. Esta dinámica obligó a la autoridad monetaria a reconocer que su enfoque anterior requería una revisión urgente.
El abandono de la racha compradora representa un reconocimiento de que las fuerzas del mercado pueden imponer límites a cualquier estrategia, por más decidida que sea. El BCRA debió adaptar sus operaciones a una realidad que los vencimientos de Lelink trajeron consigo: una presión cambiaria que exigía respuestas distintas.
Los $1.500 constituyen ahora el terreno de disputa principal entre las fuerzas alcistas y la capacidad de contención de la autoridad monetaria. Cómo evolucione este nivel en los próximos días será determinante para evaluar si las nuevas medidas resultan efectivas o si, por el contrario, las presiones logran traspasar este umbral crítico.
Imagen: Arturo Añez / Unsplash – Con informacion de Ámbito





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