La justicia rionegrina autorizó que Konstantin Rudnev continúe su proceso fuera de un penal común, argumentando razones de salud y edad avanzada en el marco de la causa por estafas y abusos.

El caso que desnudó el funcionamiento de una organización coercitiva en la zona andina sumó una novedad judicial que despertó la indignación de las víctimas y querellantes. Se confirmó que respecto a la denominada secta rusa de Bariloche, el juez le otorgo la prision domiciliaria a Konstantin Rudnev, el líder del grupo que estaba detenido bajo cargos gravísimos de manipulación psicológica y delitos contra la integridad sexual. El magistrado consideró que el imputado presenta un cuadro de salud delicado que no puede ser atendido debidamente dentro de la unidad penitenciaria provincial. La medida obliga al ciudadano extranjero a permanecer en una vivienda particular con tobillera electrónica y prohibición absoluta de contacto con el mundo exterior o sus antiguos seguidores. Los abogados de las víctimas apelaron de inmediato la resolución, asegurando que existe un riesgo concreto de fuga dada la capacidad económica y los contactos internacionales del procesado. Rudnev es señalado como el creador de una doctrina que captaba a jóvenes mediante engaños espirituales para luego someterlos a situaciones de explotación y servidumbre. El fallo ha generado una fuerte polémica en la opinión pública de Bariloche, donde todavía se recuerdan los dramáticos allanamientos que permitieron rescatar a varias personas que estaban bajo su control. La justicia deberá ahora resolver el recurso de queja mientras el imputado se acomoda en su nuevo lugar de detención provisorio.

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