La figura, detectada en el Parque de los Dinosaurios, fue retirada por su riesgo ambiental y patrimonial. Su origen y propósito aún son un misterio.

Un hallazgo insólito sorprendió en el Parque de los Dinosaurios, ubicado en el barrio Melipal de Neuquén capital. En plena área protegida apareció una figura de gran tamaño con forma de cruz y cuatro puntas de flecha, construida con materiales que fueron trasladados especialmente hasta el lugar. Por ahora, se desconoce quién la hizo ni con qué objetivo.

La Municipalidad tomó conocimiento del hecho el viernes tras el aviso del presidente de la comisión vecinal de Melipal. El operativo de remoción estuvo a cargo de la Subsecretaría de Medioambiente y Protección Ciudadana, que consideró la estructura peligrosa para la fauna, la flora y las personas que recorren el parque.

La tarea demandó casi cinco horas y la participación de seis agentes de la guardia ambiental junto al presidente de la comisión vecinal. Se retiraron por completo las piedras y el vidrio que conformaban la figura.

Francisco Baggio, responsable del área, explicó que la cruz medía cerca de 30 metros, con un contorno de piedra bocha y un relleno interno de vidrio molido. Se retiró aproximadamente un metro cúbico de vidrio —similar al volumen de un bolsón de arena lleno— y se comprobó que las piedras no provenían del lugar, sino que fueron transportadas desde otro sitio.

El funcionario planteó que podría tratarse de un ritual religioso o cultural, aunque advirtió que todo son hipótesis, ya que no hay testigos ni registros de movimientos en la zona. También descartó, por ahora, que sea una intervención artística formal, dado que no existe difusión pública del trabajo ni autorización municipal, requisito indispensable para este tipo de acciones, especialmente en áreas protegidas.

Baggio destacó que el Parque de los Dinosaurios posee un gran valor paleontológico, arqueológico y geológico, con hallazgos como huevos de dinosaurio y estratos que forman parte de la historia local. “Es un espacio para la recreación, el esparcimiento y la investigación científica”, subrayó.

La ubicación de la cruz —en una zona sin acceso vehicular— implica que todo el material fue transportado a mano, lo que añade intriga al caso por el esfuerzo físico y logístico que requirió.

El municipio sigue investigando junto a la comisión vecinal y revisa redes sociales para encontrar pistas o recibir datos de vecinos. Hasta ahora, el origen de la cruz gigante sigue siendo un misterio que combina la preservación ambiental con la protección del patrimonio de la ciudad.

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